Provincia de Salta en alerta, Yacuiba debe estar preparada
Mis Notas

Provincia de Salta en alerta, Yacuiba debe estar preparada

Jul 25, 2026

Soy como muchas personas de las que creen que la prevención es la mejor herramienta que tenemos contra las enfermedades, pero también pienso que muchas veces esperamos que un problema llegue a nuestra puerta para recién comenzar a preocuparnos.

Me preocupé cuando conocí las cifras de bronquiolitis en la provincia de Salta. Más de cuatro mil niños afectados por una enfermedad respiratoria que encuentra en el frío el escenario perfecto para propagarse. Detrás de cada número hay un bebé que lucha por respirar, una madre que pasa noches enteras sin dormir y un padre que cambiaría cualquier cosa por volver a escuchar la respiración tranquila de su hijo.

Yo pienso que esas historias también deberían dolernos a nosotros.

Yacuiba y Salta no son dos mundos distintos. Nos une una frontera que miles de personas cruzan todos los días. Nos unen familias, amistades, comercio, trabajo y la vida cotidiana. Por eso siento que sería un error pensar que lo que ocurre del otro lado no tiene nada que ver con nosotros. Los virus no muestran documentos, no respetan puestos fronterizos ni entienden de nacionalidades.

No escribo estas líneas para sembrar miedo. El miedo paraliza. Yo escribo porque creo profundamente en el valor de la prevención. Muchas veces una campaña de información llega antes que una ambulancia; una madre bien informada puede reconocer los primeros síntomas y buscar ayuda a tiempo; una decisión preventiva puede evitar un sufrimiento que nadie quisiera vivir.

También me da esperanza saber que Bolivia ha incorporado la vacuna contra el Virus Sincicial Respiratorio para mujeres embarazadas. Es una decisión que representa mucho más que una dosis aplicada: significa proteger la vida antes del nacimiento, ofrecer a los recién nacidos defensas durante sus primeros meses y recordar que la salud también se construye anticipándose a los problemas.

Yo siento que este es el momento de encender las alarmas de la prevención, no las del pánico. Las autoridades sanitarias, los medios de comunicación y todos quienes tenemos la posibilidad de informar debemos hacer nuestra parte. Porque cuando se trata de nuestros niños, nunca será exagerado prevenir.

A veces creemos que las grandes amenazas llegan haciendo ruido. Sin embargo, las más peligrosas suelen avanzar en silencio, mientras nosotros seguimos convencidos de que todavía hay tiempo.

Yo prefiero equivocarme por haber sido prudente, antes que guardar silencio y luego tener que lamentar dolor en las familias. Porque la salud de un niño siempre valdrá más que cualquier indiferencia. Y porque la prevención, cuando nace del amor por nuestra gente, también puede salvar vidas.

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