En el corazón de los jóvenes, esta el futuro del Chaco
Mis Notas

En el corazón de los jóvenes, esta el futuro del Chaco

Jul 24, 2026

Hay noticias que pasan desapercibidas entre el ruido cotidiano y otras que, al menos a mí, me devuelven la esperanza. Esta es una de ellas.

Yo siempre he pensado que la mayor riqueza del Chaco no está únicamente en sus bosques, en sus ríos o en la inmensa biodiversidad que todavía resiste el paso del tiempo. Su mayor tesoro son sus jóvenes. En ellos habita la fuerza para cambiar aquello que durante años los adultos no hemos sabido resolver.

Por eso me emocionó conocer que jóvenes provenientes de distintos territorios del Chaco boliviano decidieron reunirse en Kaami para construir la Agenda Estratégica de la Juventud del Chaco, “Voces del Territorio: Democracia, Gobernanza Ambiental y Transición Agroecológica Justa”. Más allá del documento, lo que realmente me llena de optimismo es comprobar que existe una generación que quiere involucrarse, aprender, proponer y asumir la responsabilidad de defender el lugar donde nació. 

Mientras muchas veces escuchamos que la juventud vive distraída o indiferente, estos muchachos y muchachas demostraron exactamente lo contrario. Hablaron de participación democrática, de gobernanza ambiental, de resiliencia frente al cambio climático, de recuperación de semillas nativas, de comunicación digital y de oportunidades para construir un desarrollo más justo. Hablaron, en definitiva, del futuro del Chaco.  Por eso considero tan valioso el trabajo que realiza el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA). Desde hace años viene apostando por fortalecer las capacidades de las juventudes rurales e indígenas.  

Estoy convencido de que iniciativas como esta dejan una huella profunda. Porque un joven que aprende a valorar un bosque difícilmente permitirá que sea destruido. Un joven que comprende la importancia del agua luchará por protegerla. Y un joven que conoce la riqueza cultural y ambiental de su territorio crecerá sintiendo orgullo por sus raíces y el compromiso de preservarlas.

Mi reconocimiento también es para todas las personas que, muchas veces lejos de los reflectores, hacen posible estos procesos de formación. Facilitadores, educadores, líderes comunitarios y equipos técnicos que entienden que sembrar conciencia vale mucho más que cualquier discurso. Ellos saben que educar a un joven es sembrar esperanza para toda una comunidad.

Yo quiero seguir creyendo en esa juventud que no espera que otros resuelvan los problemas. Quiero creer en esos muchachos y muchachas que levantan la voz para defender el monte, el agua, la biodiversidad y la cultura de nuestros pueblos. Porque cuando un joven decide cuidar la tierra donde nació, no solo está protegiendo el medio ambiente. Está honrando a sus antepasados y regalándoles esperanza a quienes todavía estamos convencidos de que el Chaco tiene un futuro que vale la pena defender.

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