Jorge Tassakis Limberiades
Personajes

Jorge Tassakis Limberiades

Jul 4, 2026

Hay personas que uno nunca llega a conocer en vida, pero de alguna manera terminan formando parte de nuestra historia. Eso es precisamente lo que me ocurrió con don Jorge Tassakis Limberiades. No tuve el privilegio de estrechar su mano ni de escuchar sus relatos, pero sí conocí a su maravillosa descendencia, y con ella a un gran amigo de infancia y fue gracias a ellos que descubrí la dimensión humana de un hombre cuya vida merece ser recordada.

Don Jorge nació un 23 de abril de 1901, en la hermosa Grecia. Desde muy joven la vida le enseñó que el camino nunca sería fácil. Apenas tenía 13 años cuando ingresó a la Guerra de Asia Menor, un conflicto que marcaría nueve años de su existencia. Cuesta imaginar que un adolescente tuviera que enfrentar una realidad tan dura, pero también es fácil comprender que esa experiencia forjó el carácter de un hombre fuerte, trabajador y perseverante.

Terminada la guerra buscó un nuevo horizonte. Vivió en Estados Unidos, donde abrió un restaurante para salir adelante con el fruto de su trabajo. Más tarde regresó a su tierra natal para casarse con Katina Boquirjouglu, la mujer que lo acompañaría en la aventura de formar una familia. Poco después emigraron a la Argentina, donde Jorge trabajó como chef en la Casa Rosada, demostrando que el esfuerzo y la disciplina siempre abrían puertas.

La vida, sin embargo, aún le tenía reservado un destino 

inesperado. La Standard Oil lo contrató para desempeñar la misma labor culinaria cuando la empresa inició sus operaciones petroleras en Bolivia, allá por 1930. Lo que comenzó como un contrato de trabajo terminó convirtiéndose en una historia de amor con esta tierra chaqueña. Al concluir su labor decidió quedarse para siempre en Yacuiba, el lugar que eligió como su hogar y donde nacieron y crecieron sus cuatro hijas: Elena, Popi, María y Juana.

Siempre me ha parecido admirable la forma en que algunas personas llegan desde tan lejos y terminan queriendo una tierra como si hubieran nacido en ella. Ese fue el caso de don Jorge. No solamente echó raíces en Yacuiba, sino que decidió entregarle gran parte de su vida.

En 1943 fue nombrado Alcalde Municipal y permaneció aproximadamente doce años al frente del gobierno comunal. Quienes lo conocieron hablan de un hombre honesto, sencillo y profundamente comprometido con el bienestar de su pueblo. Y las obras que dejó hablan por él.

Fue durante su gestión que se construyó el Cementerio General de la calle Ballivián, cuyo histórico pórtico aún permanece como testigo del paso del tiempo. También impulsó la construcción del edificio municipal inaugurado el 16 de enero de 1944, en la esquina de las calles Santa Cruz y San Pedro, inmueble que hasta hoy continúa albergando al Concejo Municipal y conserva su fachada original.

Su visión iba mucho más allá de levantar edificios. Comprendía que una ciudad necesitaba crecer con orden y ofrecer mejores condiciones para su gente. Promovió la construcción del primer mercado público en la zona franca, una obra tan importante para la época que incluso despertó el interés de autoridades argentinas que asistieron a su inauguración. También impulsó infraestructura destinada a la educación y la salud, pensando siempre en el futuro de Yacuiba.

Pero si hay una obra que refleja el cariño que sentía por esta tierra fue, sin duda, el sistema de agua potable. Hoy abrir un grifo parece algo cotidiano, pero en aquellos años el agua llegaba mediante acequias y cada familia dependía de un sistema muy precario. La construcción de la llamada “caja de agua” unió a toda la población. Los propios vecinos cavaban los metros que correspondían a sus viviendas, demostrando que cuando un pueblo tiene liderazgo y esperanza, es capaz de construir su propio futuro.

Don Jorge Tassakis falleció en 1961, en la ciudad de La Paz, víctima de un ataque al corazón. Tenía apenas 60 años. Su cuerpo fue trasladado a Yacuiba en el avión presidencial y recibió el último adiós de una multitud que salió espontáneamente a despedir a un hombre que había sabido ganarse el respeto y el cariño de su pueblo. Creo que pocas despedidas dicen tanto sobre una persona como aquella que le brinda la gente sencilla.

Aunque nunca lo conocí personalmente, siento que de alguna manera terminé conociéndolo. Tuve el alto honor de ocupar la misma oficina que el cuando fui presidente del Concejo Municipal de Yacuiba, también tuve el grandísimo honor de redescubrir la placa fundacional del edifico histórico del Gobierno Municipal de Yacuiba y hablarle a su familia y descendientes a quien conozco desde mi infancia gracias a mi amistad con mi entrañable amigo Marito. A veces pensamos que las personas desaparecen cuando parten, pero hombres como Jorge Tassakis Limberiades demuestran que eso no siempre es cierto. Mientras exista alguien que recuerde su historia y valore lo que hizo por los demás, seguirá caminando, silenciosamente, por las calles de la Yacuiba que tanto amó.

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