8 de julio: A quienes llegan cuando la vida parece escaparse… Feliz Día Mundial de los Paramédicos
Mis Notas

8 de julio: A quienes llegan cuando la vida parece escaparse… Feliz Día Mundial de los Paramédicos

Jul 8, 2026

Hay profesiones que se reconocen por el uniforme que visten. Otras, por el lugar donde trabajan. Pero existe una profesión que yo siempre he identificado por un sonido: el de una sirena que rompe el silencio para anunciar que alguien está luchando por la vida.

Cada 8 de julio se conmemora el Día Mundial de los Paramédicos, y hoy quiero detenerme unos minutos para hablar de esas mujeres y hombres que, muchas veces en silencio y otras tantas incomprendidos, dedican su existencia a estar presentes cuando los demás necesitan ayuda con desesperación.

Confieso que, durante mucho tiempo, vi pasar una ambulancia sin pensar demasiado en quienes iban dentro de ella. Mi mirada se dirigía únicamente hacia la persona herida o enferma que necesitaba llegar con urgencia a un hospital. Pero con los años comprendí que, junto a ese paciente, también viajaban personas que ponían en riesgo su propia vida para intentar salvar la de alguien más.

En Yacuiba esta labor es todavía más admirable. Nuestras calles, nuestras rutas y nuestras distancias hacen que cada salida sea un desafío. Mientras muchos reclaman una atención inmediata, pocas veces nos detenemos a pensar que el paramédico también enfrenta el miedo, la incertidumbre y el peligro de desplazarse a gran velocidad, de día o de noche, bajo la lluvia o el intenso calor chaqueño, con un solo objetivo: llegar a tiempo.

Y creo que ahí hemos sido un poco injustos.

Siempre escuchamos las historias de quienes fueron rescatados, pero casi nunca escuchamos las historias de quienes realizaron el rescate. Nunca les preguntamos cómo vivieron aquella emergencia, qué sintieron cuando una vida no pudo salvarse o cómo logran regresar a casa después de haber enfrentado escenas que cualquiera de nosotros tardaría mucho tiempo en olvidar.

Ellos también tienen familia.

También tienen hijos que esperan su regreso.

También tienen padres que se preocupan cada vez que una sirena vuelve a sonar.

También sienten miedo.

Pero aun así, cuando llega el llamado, dejan todo atrás y salen sin preguntar quién es la persona que necesita ayuda. Simplemente van. Porque para ellos cada vida merece el mismo esfuerzo.

La historia nos recuerda que esta noble labor comenzó a transformarse gracias a Dominique-Jean Larrey (1766-1842), reconocido como el padre de los servicios de ambulancia, quien durante las guerras comprendió que la rapidez en el traslado de los heridos podía marcar la diferencia entre vivir o morir. Han pasado casi dos siglos desde entonces. Las ambulancias han evolucionado, la tecnología ha avanzado y los equipos médicos son cada vez más modernos. Sin embargo, hay algo que permanece exactamente igual: el riesgo que acompaña a cada salida.

Ese riesgo nunca desapareció.

Simplemente cambió de escenario.

Hoy ya no son los campos de batalla; son nuestras calles, nuestras carreteras y los innumerables accidentes y emergencias que ocurren todos los días.

Por eso, en esta fecha, no solo quiero felicitar a los paramédicos. Quiero agradecerles.

Gracias por correr cuando todos se detienen.

Gracias por mantener la calma cuando alrededor reina el caos.

Gracias por sostener una mano que tiembla de miedo.

Gracias por regalar esperanza incluso en los momentos más difíciles.

Y gracias por recordarnos que la vocación más grande es aquella que pone la vida al servicio de los demás.

Mi reconocimiento, mi admiración y mi abrazo sincero para todos los paramédicos de Bolivia, y de manera muy especial para quienes cumplen esta noble misión en mi querida Yacuiba.

Ojalá nunca olvidemos que detrás de cada ambulancia hay seres humanos con sueños, con familias, con cansancio y con un enorme corazón que late al ritmo de una sola misión: salvar vidas.

¡Feliz Día Mundial de los Paramédicos!

Que Dios los proteja en cada salida, los acompañe en cada emergencia y les permita siempre regresar sanos y salvos al abrazo de quienes los esperan en casa.

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