¡Hola! Soy Coco... aunque en mi carnet diga otra cosa.

Mi nombre completo es Enzo Franz Sandoval C., pero la verdad es que casi nadie me llama así. Desde que tengo memoria soy simplemente “Coco”, y así me siento más cómodo. Si me dices Franz, probablemente tarde unos segundos en darme cuenta de que me estás hablando.

Nací un 25 de enero de 1973 en la tierra más hermosa del mundo (al menos para mí): Yacuiba, la querida Aguada de las Pavas. Crecí entre amigos, aventuras y una época en la que estudiar no siempre era sencillo. Los constantes conflictos educativos hicieron que conociera varios colegios, así que podría decir que fui un “coleccionista de uniformes escolares”. Pasé por el Sagrado Corazón de Jesús, el Coronel Miguel Estenssoro, el Colegio Serrano y finalmente crucé la frontera para obtener mi título de bachiller en el colegio Antártida Argentina.

Después llegó la vida universitaria. Viví una etapa inolvidable en Córdoba, Argentina, una ciudad que me dejó grandes aprendizajes y excelentes amigos. Más adelante el destino me llevó a Tarija, donde terminé convirtiéndome en odontólogo, una profesión que me enseñó que detrás de cada sonrisa hay una historia, y que devolver una sonrisa vale mucho más que cualquier reconocimiento.

Pero si hay dos títulos de los que me siento realmente orgulloso, no los entrega ninguna universidad: ser papá de José Fabio y Lucianita. Ellos son el mayor regalo que me ha dado la vida, mi inspiración diaria y el motivo por el que siempre intento ser una mejor persona. Los amo con todo mi corazón.

Con el paso de los años descubrí otra pasión:

Investigar, escribir y preservar la historia, la naturaleza y la cultura del Chaco. Así nació CHACOPEDIA, un proyecto que comenzó casi como un sueño y que hoy representa el legado que deseo dejar a las nuevas generaciones. Mi mayor satisfacción sería que, cuando ya no esté, alguien encuentre una respuesta, descubra una especie, conozca una historia o se enamore del Chaco gracias a una página de CHACOPEDIA.

Me considero una persona curiosa por naturaleza. Siempre estoy aprendiendo algo nuevo, recorriendo caminos, fotografiando fauna silvestre, escribiendo, investigando o metiéndome en proyectos que, según algunos amigos, “solo a Coco se le ocurren”. Y, para ser sincero… probablemente tengan razón.

Creo firmemente que la vida no se mide por los años que vivimos, sino por las huellas que dejamos en los demás. Si con mi trabajo consigo despertar la curiosidad de un joven, proteger un pedacito de naturaleza o sacar una sonrisa (aunque no sea en un consultorio odontológico), sentiré que todo ha valido la pena.

Bienvenido a mi espacio. Ponte cómodo. Aquí siempre habrá una buena historia por contar, una fotografía por descubrir y, con un poco de suerte, alguna sonrisa para compartir.